
Como toda mujer, es más como todo ser humano, tengo uno de esos "amores imposibles", y la verdad es que me he divertido de lo lindo en la conquista de este chico, claro que también he llorado por él, si no, no seria "imposible" ja! asi que ahora les contaré una anécdota de la cual ahora puedo reirme pero que en su momento me arruinó el dia...
Ese día tenia muchas ganas de verlo, cómo no queria recibir un rechazo ni mucho menos me puse de acuerdo con él para vernos, la cita estaba hecha, sería un viernes a las 8:20 de la mañana (la verdad es que no recuerdo más datos acerca de la fecha, lo más probable es que lo esté reprimiendo).
Ese día me levanté muy temprano, elegí un vestido que sólo me había puesto en una ocasión y que por supuesto estaba reservado para las ocasiones "especiales", ésta era una de esas; elegí los accesorios más apropiados y después de varias horas de maquillaje y de alaciado de cabello, sin contar las que pasé frente al espejo para asegurarme que luciera como nunca, me decidí a salir de casa y partir al encuentro (si no lo hacia, llegaría tarde); pero habia un pequeño inconveniente, no tenia pantimedias, me tranquilicé y pensé en comprarlas de camino.
Me detuve en uno de esos mercaditos de paradero de metro, ja!, era un lugar perfecto para conseguir las pantimedias que me hacían falta, pero por alguna razón en ninguno de los puestesillos encontré; muy molesta continué mi camino, pensé: más adelante encontraré un lugar donde las vendan!
Llegué al lugar de la cita (por supuesto con tiempo extra para conseguir lo que hacía falta y retocarme el maquillaje), fui a un puesto a conseguir las tan ansiadas pantimedias y para mi fortuna si tenian; la verdad es que yo no suelo usarlas asi que cuando me preguntaron la talla yo muy segura de mí misma dije: "chica" (pensé: no estoy tan gorda como para pedir mediana, mucho menos grande), lo que yo no sabia es que la talla va de acuerdo a la estatura, ups!
Rápidamente me dirigí al sanitario para ponermelas, no podia verme sin medias!
Todo iba bien hasta que estaba en la última parte de las pantimedias, resulta que por más que tiré de ellas no lograban llegar hasta mi cintura, ja, llegaban como a un poco más de media pierna, tenia mil buenas palabrotas qué decir en ese momento, pero pensé en tirar un poco más fuerte, aunque fuera solo para el rato que estuviera frente a él, pero no contaba con que mi pequeña manecita haría un enorme hoyo en las pantis, ¡las rasgué!, mugres patimedias, ¿por qué las hacen tan delgadas! pensé y comencé a darme de topes con la puerta del sanitario (ya eran alrededor de las 8:30 era tardísimo), por fin logré medio ajustarlas y el vestido ocultaba muy bien el enorme hoyo...
Ya cuando llegué eran las 8:50, así que le mandé un mensaje de texto para preguntarle si ya había llegado y si aun podia verlo (dirán que es una exageración, 30 minutos tarde, a cualquiera le pasa; el problema es que en dónde nos veriamos teniamos que estar super puntuales, de no ser asi ya no se podia pasar), bien, después de todo esto el me dijo que no había problema que entrara al lugar de la cita y ni tarda ni perezosa entré, y la cereza del pastel: al entrar me tropecé y casi caigo, aun sigo esperando que él no haya visto eso!
Al final de la reunión el me dijo que tenia cosas muy importantes qué hacer, se despidió de mi y se fue...
Ahora tenia miles y miles de palabrotas que decir... o sea, me levanté de madrugada solo para verlo, me puse vestido (lo cual no acostumbro), batallé por unas miserables pantimedias que son mega incomodísimas... y todo ¿para qué? (eso fue lo que pensé en ese momento y por mucho tiempo)
En estos momentos esta anécdota me da muchísima risa, me trae excelentes recuerdos, pero lo mejor es que me doy cuenta de lo que uno es capaz de hacer por amor, porque estoy cierta de que lo amo...








